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10 June 2013

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La historia que les voy a contar, no conozco su autor, la he oído en tantos lados que la doy por relato popular.

Si conocen la historia pueden perfectamente saltar, si no la conocen, o la conocen y quieren imaginar mi voz al relatarla (?) les invito a leer.
En cierta ocasión un señor va al médico, por un malestar que ya no podía soportar. Le indicó al médico que sentía un profundo dolor en el pecho, similar a un vacío. Tras realizar los respectivos exámenes de revisión el médico se da cuenta que su salud era estable, por lo que el malestar más que algo físico era algo mental.  Descubrió la fuerte depresión que el hombre estaba atravesando y concluyó que para aliviar su dolor debía librar la tristeza que tenía en su ser. Le planteó la situación al paciente, le explicó en detalle que no era su condición física lo que le aquejaba tan malestar. Sugirió algunas actividades que le podrían ayudar a mejorar su ánimo, así como el rompimiento de posibles malos hábitos que le puedan causar tal infelicidad. Siendo empático con aquel hombre, y sintiendo algo de culpa al dejarle ir tal como entró a su consultorio, le sugirió como última opción que se diese una vuelta por el pueblo; había escuchado de un gran circo que se encontraba de paso, de cuánta alegría y vida había dado al pueblo. Especialmente le recomendó que viese el espectáculo del payaso, incontables personas le habían contado cuán ocurrente era y la mucha alegría les brindaba su acto. Seguramente con ello podría dejar a un lado su tristeza. Tras oír las palabras del doctor el hombre cambió su semblante, silenciosamente provino de él un amargo llanto que sorprendió al doctor, de inmediato le preguntó "¡¿Qué ocurre?! ¿Por qué llora?" y tras recuperar el aliento el hombre contestó la pregunta diciendo "Doctor... yo soy ese payaso."
No recuerdo que haya algo más allá de ese punto de la historia, de haberlo no será necesario para la entrada de hoy.

No, en esta ocasión no me identifico con el payaso, mas traigo esta historia porque de cierto modo conozco a un payaso. Una persona capaz de hacer "reír" a las demás personas pero al quitar el maquillaje no es una sonrisa lo que hay en su rostro. Esto me intriga, me hace creer que su discurso es solo un acto. De nada vale que sus palabras sean acorde a sus acciones cuando las consecuencia de estas últimas difiere de lo aseverado con las palabras.

"Casa de herrero, cuchillo de palo."

Clara es la importancia de la coherencia entre las palabras y las acciones, no lo niego, debería tomar otra entrada para hablar de la fascinación que encuentro cuando veo entre ellas incoherencias; eso es tema de otro post. Pero más allá de eso, más allá de la relación entre el hacer y el decir queda a un lado el sentir.

"De cierto os digo, que ningún profeta es acepto en su propia tierra."

Yo siento frustración al respecto. Siento que si el discurso del payaso es tan válido como le cree, debería hacerle reír también, pero no dejo de ver su discurso real como un acto, siento que nunca lo he visto como más que un acto. El mejor engaño que se puede hacer es aquel que nos hacemos a nosotros mismos, quizás el payaso esté engañado, quizás su apego y credulidad ante su propio discurso le impiden ver que es un acto. Mas no me atrevo a reprocharle tal cosa, después de todo, hay mucha gente que hace reír y que podría dejar de hacerlo si no estuviese tal discurso.

"Mal de pocos para el Bienestar de muchos"

Evitar un mal con un medio que producirá otro mal. Eso de "mal mayor y mal menor" siempre me ha hecho tanto ruido como decir "más mayor y más menor" Para mí, si es mal, está mal y punto, no importa cuán mal, no deja de ser mal. ¿Acaso hago mal al callarlo? Quizás racionalizo mi conducta escudándome en mi nivel moral, donde lo colectivo es más necesario que lo particular. ¿No es acaso esa la séptima definición de sacrificio

Sacrificio. (Del lat. sacrificĭum).
7. m. Acto de abnegación inspirado por la vehemencia del amor.

Realmente lo callo en señal de respeto a su decisión (y pensar lo mucho que me molesta cuando mis amigos me hacen tal cosa). Pero no estoy de acuerdo, o mi mente no concibe, una aplicación del amor donde uno deba ceder a sí mismo por la otra persona, es una total injuria contra el auto-respeto o incluso el amor de sí mismo. Quizás solo no comprendo eso de amor hacia los demás. 

"El amor brilla en la oscuridad, te hace reír y no llorar."

¿Qué opinan ustedes al respecto? ¿Qué harían en mi lugar? ¿Cuánto tiempo lo podrían callar? Capaz y no lo puedo callar, y por eso lo escribo acá.

Saludos~

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2 comments:

Antonieta Silva said...

No es un relato popular... es la historia de Garrick. Puedes leer el poema completo en mi Facebook...
A veces los discursos que se emiten y se viven, son inutiles para los autores, no por falsos, no por ser actos, sino porque hay variables intervinientes que no aplican en aquellos que escuchan el discurso y que se identifican con él. No queda de lado el sentir, solo no aplica.

Greeck said...

No te puedo recomendar qué hacer, pero te diré lo que yo haría: no le reprocharía sus acciones al payaso.
Hay personas que simplemente tienen que vivir a través de una máscara porque les resulta más fácil. Todo el mundo a lo largo de su vida logra desarrollar algún tipo de respuesta defensiva para proteger su vulnerabilidad ante la sociedad. Si funciona para ellos, y no les hace daño, no veo razones para intentar cambiarlo.