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28 June 2013

¯046_banco

Hello world!

No hay nada más aburrido que ir a un banco; las colas eternas, las prohibiciones de teléfono, los que se colean, etc. Hoy hablaré un poco sobre ese tema y lo que me sucedió al respecto.
En lo personal, aborrezco el dinero, me parece un concepto demasiado poderoso como para que sea tan común como lo es en cualquier sociedad actual (salvo en aquellas que no lo sea) y no hay cosa peor que un poder ultrajado.

Sin embargo, por mi [quizás extremado] desinterés a lo material he descuidado mis balances y tenido alguno que otro problema de finanzas y así como he visto topes, también he visto fondos, como todo en la vida. Sin contar el porcentaje contribuido por el entorno y demás excusas sujetas al locus de control externo.

Yo siempre he tenido mi cuenta principal en un solo banco, y se ha portado muy bien conmigo, pero dado a que la mayoría de los trabajos que he tenido me pedían cuenta en otro banco, decidí abrirme una cuenta en ese otro banco, de ese modo en lugar de trámites de apertura con cada trabajo, solo sería asociar la cuenta y ya. Allí empezó todo.

Fui a la oficina más cercana con los requisitos que pedían en la página de internet, una vez allí fui victima del eufemismado ping-pong que suelen jugar las secretarias saturadas con los clientes por su falta de vocación laboral, habitual en el país entero.

Finalmente me atiende la chica y le explico que quiero abrir una cuenta de ahorro, ella me dice que por fallas de sistema solo abren corriente. Por mi último trabajo me abrieron una cuenta electrónica, así que creí que ya tenía una corriente. La chica revisa en sistema y me pregunta para qué quiero una tercera cuenta corriente.


Pensé que se había equivocado, debió decir segunda, pero me explicó que ya tenía 2 cuentas corrientes, más 1 nómina, más 1 electrónica; con deudas en algunas y dinero en otras.

Me costó creerlo al principio, pero era verdad que tenía deudas que ni conocía. Tras una larga conversación aclaratoria de cómo tenía tal status, me mandaron a ir a otro punto de la ciudad para resolver el problema en otra sucursal.

Sin entender cómo, la secretaria terminó agradeciéndome por haber sido yo a quien atendió cuando no le correspondía (lo hizo por perder la ronda en el ping-pong), yo pude cancelar mis deudas fantasmales y así seguir con mis otras diligencias del día.

Moraleja del día: Siempre revisen cualquier relación que tengan con sus bancos, incluso si creen no tenerla.

Saludos~

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